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Cómo fijar el precio de las consultas médicas correctamente (Áudio)
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Fijar el precio de una consulta médica no es copiar al competidor ni “sentir” un número. Es una decisión de gestión que impacta la sostenibilidad financiera, la percepción de calidad y la previsibilidad de la agenda. Cuando el precio se define sin método, la clínica suele caer en uno de dos extremos: mucho volumen con caja ajustada, o precio alto con ociosidad y dificultad para captar pacientes.

En salud, la sensibilidad es mayor porque el tiempo clínico es limitado, los costos fijos pesan y el mix entre atención privada y aseguradoras/planes de salud cambia las reglas del juego. El objetivo es llegar a un precio justo para el paciente y viable para la operación, sin depender de descuentos para “sostener” la agenda. En este artículo, vamos a abordar Cómo fijar el precio de las consultas médicas correctamente

Qué es “fijar el precio correctamente” en el día a día

En la práctica, fijar el precio correctamente significa sostener tres pilares al mismo tiempo:

  • Cubrir costos e impuestos (sin la ilusión de “ganancia en el papel”).
  • Remunerar el acto médico y al equipo con margen para reinvertir.
  • Reflejar posicionamiento y experiencia (el valor percibido por el paciente).

Cuando esos pilares están alineados, el precio deja de ser una apuesta y se convierte en estrategia: conoces el piso mínimo, entiendes tu “techo” de mercado y puedes justificar el valor con una experiencia coherente.

Componentes del precio: costos, impuestos y capacidad real

Antes de hablar de “margen”, hay que ordenar los costos y lo que, de hecho, tu agenda puede entregar.

Antes de continuar, un punto importante: si administras una clínica y buscas mayor organización en la agenda, un expediente clínico electrónico seguro y procesos financieros centralizados, Ninsaúde Clinic puede optimizar tu operación diaria. Ponte en contacto para obtener más información.

Costos fijos

Son los que existen incluso con la agenda vacía. Ejemplos comunes:

  • Alquiler/expensas, internet e infraestructura
  • Sueldos administrativos y recepción
  • Contabilidad, software de gestión y telefonía
  • Limpieza, mantenimiento y depreciación
  • Marketing recurrente

El punto central aquí es la capacidad real. Si la clínica fue dimensionada para 800 consultas/mes, pero entrega 500, el costo fijo por consulta sube; y el precio debe contemplarlo (o la gestión debe atacar la productividad).

Costos variables

Crecen según el número de atenciones:

  • Insumos y materiales
  • Comisiones y pagos por producción
  • Costos de cobro (tarjeta, enlaces de pago y transferencias). En Brasil, por ejemplo, también entra Pix.

Una medida simple que ayuda mucho es separar los variables por tipo de consulta (primera vez, control/retorno) y por especialidad, porque el consumo y el tiempo no son iguales.

Impuestos y pérdidas “invisibles”

Aquí está la diferencia entre “parece bueno” y “cierra en caja”. Considera:

  • Régimen fiscal y carga tributaria efectiva
  • Comisiones de adquirencia/anticipación (tarjetas)
  • Descuentos, rechazos administrativos (glosas) e impagos

Ignorar esto suele generar precios que venden bien, pero no sostienen crecimiento, equipo o mejoras.

Los 3 métodos de fijación de precios (y por qué el híbrido es el más seguro)

Ningún método por sí solo lo resuelve todo. La combinación más estable suele ser:

  • Costo + margen para garantizar un piso sostenible.
  • Mercado para verificar coherencia con la zona y el público.
  • Valor percibido para sostener posicionamiento y evitar guerra de precios.

Con este trípode evitas tanto “cobrar barato y no cerrar la cuenta” como “cobrar caro sin entregar una experiencia compatible”.

Paso a paso del precio mínimo viable (sin suposiciones)

A continuación, un guion directo para llegar al piso con seguridad.

Calcula el costo de la hora clínica

  1. Suma tus costos fijos mensuales.
  2. Estima tus horas productivas reales del mes (incluye intervalos, ausencias, tiempo de historia clínica y reuniones).
  3. Fórmula:
  • Costo de la hora clínica = costos fijos ÷ horas productivas/mes

Este número es clave: muestra cuánto “cuesta” tu estructura por hora antes de cualquier margen.

Convierte a costo por consulta

Ahora, conviértelo según el tiempo promedio:

  • 30 min = 0,5 hora
  • 45 min = 0,75 hora
  • 60 min = 1 hora

Después, suma costos variables y “fugas” (comisiones e impuestos). Así obtienes el costo total por consulta.

Define el margen con intención (y no por impulso)

El margen no es “que sobre”: es lo que protege y hace evolucionar la clínica. En la práctica, piensa en tres destinos del resultado:

  • Rentabilidad operativa
  • Reserva de caja (estacionalidad e imprevistos)
  • Inversión (equipo, infraestructura, tecnología, marketing)

Si la clínica vive “al límite”, cualquier caída de agenda se vuelve crisis y el precio queda rehén del corto plazo.

Prueba con mercado y coherencia de posicionamiento

Antes de publicar la tabla, verifica:

  • ¿Tu experiencia justifica el valor? (puntualidad, trato, claridad)
  • ¿Hay diferenciales concretos? (protocolos, seguimiento, resolutividad)
  • ¿El paciente entiende la regla? (retorno, duración, canales, pago)

Un precio por encima del mercado puede funcionar muy bien, siempre que la experiencia acompañe.

Privado, aseguradoras y mix de agenda: cómo no “hundirse” en bajo ticket

Las aseguradoras/planes de salud pueden ser estratégicos, pero exigen gestión. El error es analizar solo el “valor de tabla” y no el valor neto.

Compara el ingreso neto (no solo la tabla)

Evalúa por aseguradora/plan:

  • plazos de cobro
  • glosas, rechazos y retrabajo
  • costo administrativo de la facturación
  • ocupación que realmente aporta (y en qué horarios)

A veces un plan “llena” la agenda, pero consume los mejores horarios y reduce el margen del mes.

Define reglas de mix y protege ventanas premium

Una práctica de gestión que reduce estrés es establecer:

  • % de agenda para atención privada
  • % por aseguradora/plan (priorizando los más sostenibles)
  • horarios premium protegidos (no usar para bajo ticket)

Sin regla, el mix “se escurre” y la clínica pierde control del resultado.

Retorno, paquetes y telemedicina: claridad evita conflicto y preserva margen

Un retorno mal definido es una de las mayores fuentes de desgaste y pérdida de ingresos. Buenas prácticas (ajusta según tu especialidad):

  • Ventana de retorno (p. ej., hasta 30 días) con finalidad clara
  • Retorno cobrado cuando hay nueva queja o nueva investigación
  • Paquetes/líneas de cuidado (cuando tenga sentido clínico)
  • Telemedicina con precio coherente al formato y al tiempo

El objetivo no es “cobrar más”, sino eliminar negociación caso a caso y dar previsibilidad al paciente y a la agenda.

Indicadores que muestran si el precio está bien (o necesita ajustes)

El precio no es estático. Acompaña indicadores simples:

  • Tasa de ocupación y ausencias (no-show)
  • Ingreso por hora clínica (uno de los más reveladores)
  • Ticket medio por paciente (incluye retornos/paquetes)
  • Margen por canal (privado vs aseguradoras vs telemedicina)
  • Costo por atención por especialidad

Si la ocupación está alta y el ingreso por hora es bajo, el problema suele ser precio, mix o duración de consulta. Si la ocupación está baja y el precio es alto, el cuello de botella puede ser posicionamiento, experiencia y adquisición.

Tecnología para fijar mejor el precio y sostenerlo con experiencia

Un dolor común del gestor es decidir sin datos: costos dispersos, pagos confusos, informes tardíos y poca visibilidad del margen por canal. La tecnología resuelve esto al centralizar agenda y finanzas, reduciendo retrabajo y haciendo objetiva la toma de decisiones.

En Ninsaúde Clinic, por ejemplo, es posible acompañar cuentas por pagar/cobrar, flujo de caja y estado de resultados (DRE), además de configurar comisiones y estandarizar rutinas que disminuyen ausencias y elevan la productividad; factores que impactan directamente el costo por consulta y la seguridad para reajustes.

Otro dolor frecuente es perder ingresos por falta de relación en el posconsulta. Cuando la clínica sostiene un seguimiento activo, el retorno ocurre con más naturalidad y el ticket medio mejora sin “forzar” el precio de la primera consulta. En Ninsaúde CRM, por ejemplo, se puede segmentar pacientes por tiempo de inactividad y activar campañas de retorno y chequeos con pocos clics.

Preguntas frecuentes sobre el precio de la consulta médica

1) ¿Puedo cobrar diferente en la primera consulta y en el retorno?

Sí. La primera consulta suele exigir más tiempo e investigación. Lo esencial es tener una regla clara y comunicarla antes del agendamiento.

2) ¿Conviene bajar el precio para llenar la agenda?

Como estrategia permanente, suele erosionar margen y posicionamiento. En la mayoría de los casos, conviene ajustar mix, reducir ausencias, mejorar la experiencia y trabajar el valor percibido.

3) ¿Puede ser rentable trabajar con aseguradoras/planes?

Puede, siempre que controles glosas, costo administrativo y ocupación. Sin análisis de ingreso neto y gestión del mix, es común generar volumen con bajo margen.

Precio bien definido, clínica más fuerte

Fijar el precio de las consultas correctamente es combinar método y posicionamiento: conocer el piso mínimo (costos + impuestos), validar coherencia con el mercado y sostener el valor con una experiencia consistente. Con reglas claras de retorno, gestión del mix e indicadores como el ingreso por hora clínica, ganas previsibilidad y seguridad para reajustar con transparencia, preservando la experiencia del paciente y la salud financiera de la operación.


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